Haikú,
martes, 19 de febrero de 2019
Conducta en mi velorio.
Conducta en mi velorio.
Cuando alguien muere por lo general se hace un
velorio triste y pudoroso, en mi familia no, mi familia generalmente se celebra
con un tarro de cerveza y tacos.
No se toman nada en serio, todo es fiesta, todo es
alegría.
Cuando fallecí mis tías murmuraban acerca de mi
supuesto embarazo, lo cual es totalmente falso.
Todos me odiaban, así como yo
los odiaba a ellos.
La gente es descarada, la gente es hipócrita, la
gente me odia, odio a la gente.
Ojala se ahoguen tomando sus caguamas.
L.D.D.B.
Zombies del terror.
Zombies
del terror.
La historia comienza así.
Un chico de 13 años llamado Leonardo, que estudiaba
la secundaria, que a veces atendía las clases y que a veces no podía dejar de
pensar en Fer, es el protagonista de esta historia. Él estaba profundamente
enamorado de Fernanda y ellos eran amigos desde la infancia. Últimamente, ella
se estaba alejando de Leonardo para fortalecer su amistad con Emiliano, otro compañero
de clase.
Un día como cualquier otro, Leonardo pidió salir de
la clase y al pasar por el pasillo vio que una persona estaba golpeando la
entrada del instituto, los profesores acudieron a la entrada y le exigieron que
se alejara, la persona no hizo caso y entonces un profesor tomó una escoba y le
pegó al individuo, al acercarse lo tomó de la camisa y mordió el cuello del profesor. Instantáneamente
se desplomó en el piso, una profesora lo intentó auxiliar, sin embargo, al
despertar ya no era un ser humano, era un zombie.
Leonardo al ver lo sucedido corrió a su salón y
trató de llevarse a Fernanda para ponerla a salvo, al principio ella no le
creyó y no quiso irse. De pronto por el megáfono sonó un anuncio que decía: “Acaba
de suceder un incidente en la entrada del instituto por favor guarden la
calmahhhhhhh”, todo el salón al no saber lo que sucedía corrió, gritó y se
alborotó. Se podía respirar el miedo.
Los Zombies que habían aparecido contagiaron a casi
todo el instituto. Leonardo, Fernanda y Emiliano se salvaron en la azotea del
edificio, pero en el camino un zombie mordió a Emiliano. Al llegar a la azotea
Emiliano le dijo a Leonardo que lo matara
para que no los mordiera, y con angustia y desesperación Leonardo acabó
con la corta existencia de Emiliano.
Después de
unas horas bajaron de la azotea, en algunos pisos se encontraron a amigos y
maestros. Fueron a la parte de atrás y encontraron un autobús para irse del
instituto. Salieron del instituto y fueron a una tienda que estaba cerca, al
salir vieron que se acercaban Zombies y entraron rápidamente al autobús,
huyeron del lugar y se refugiaron en un puente.
Algunas personas se alejaron del autobús para combatir a los zombies , cuando
de pronto explotó. Leonardo y Fernanda se quedaron al otro lado del puente sin
poder ir con sus amigos, sin embargo continuaron el plan, y se dirigieron a la
casa de una conocida que era militar. Y así fue que se encontraron ahí. Como
era la casa de una militar entrenada, había armas y un auto blindado, se
equiparon y huyeron a un templo que estaba en lo alto de una montaña, ahí
pasaron la noche.
Conforme los días transcurrieron, Fernanda y
Leonardo se fueron acercando más y más, hasta el punto de convertirse en
novios. Habían luchado juntos para sobrevivir, ambos se debían mutuamente la
vida, y sabían que quizás el mundo que conocían ya nunca más volvería a ser
igual.
Afortunadamente los sobrevivientes, lograron
reunirse con algunos líderes mundiales, autoridades y equipo de defensa y
lograron contener de algún modo el ataque de los zombies. Todavía llegan a ser
una amenaza, sin embargo hay protocolos de seguridad para evitar más ataques.
Gracias a la valentía de Leonardo, Fernanda y los
demás sobrevivientes seguimos aquí, y por eso hoy puedo contar esta historia.
K.J.A.R.
*Inspirado en la serie "The Walking dead" y en la vida cotidiana.
La familia y la pradera.
La
familia y la pradera.
Parte
1.
Una familia vivía en un bosque llamado Red Wood Forest, se
integraba de 3 niñas, mamá y papá. Ellos 5 vivían con los papás de la madre
llamada “Carolina” pero tenían miedo de que las niñas no pudieran ir a la
escuela, entonces decidieron mudarse a un pueblo más cercano al pueblo. Se
fueron a un lugar llamado “Walnut Grove”. Este pueblo era una pradera con una
población muy pequeña. Cuando se mudaron llevaban sus cosas, una carreta
dirigida por 2 caballos. Durante el viaje tuvieron que cruzar un rio de más de
30 m de ancho con una corriente muy rápida y fuerte.
Después de cruzarlo montaron su campamento,
pescaron y cenaron. Al día siguiente siguieron con el viaje y después de 3 o 4
horas llegaron a Wualnut Grove, buscaron una casa y se adaptaron para vivir
ahí. Al siguiente día, María (la hija mayor) y Laura (la hija mediana) se
levantaron temprano para ir a la escuela. Al llegar a la escuela había
alrededor de 15 a 20 niños. María y Laura entraron al salón de clases y se
presentaron. María sabía escribir y leer pero Laura sólo sabía contar, la
maestra (Miss Carla) se ofreció a ayudarlas porque sabía en donde habían estado
viviendo. Los niños del pueblo se burlaban diciendo “¡Jajajaja, son unas chicas
campesinas, no saben escribir”! Laura y María se sentían mal al escuchar estas
ofensas.
La maestra Carla se enojó y gritando dijo “Niños
cállense ahora discúlpense con ellas”. Los niños disculpándose de manera
burlona dijeron “Perdón María, perdón Laura”. A la hora del descanso María y
Laura se sentaron juntas a comer, de pronto llego una niña llamada Sofía, y con
una expresión de asco dijo “Chicas campesina”. Laura se levantó y golpeo a
Sofía en la cara haciendo que sangrara de la nariz. Sofía se levantó y
corriendo fue a quejarse con la maestra Carla. La maestra Carla salió e hizo
que Laura explicara todo. Laura comenzó a explicar y dijo “Sofía llego cuando
mi hermana y yo estábamos comiendo, y dijo que María y yo éramos unas chicas
campesinas” ¿y después la golpeaste, no es así? “Si señorita” Ok después
tendrás que comentar esto con tus padres. Si yo les comento. OK gracias. Al
salir de la escuela Laura les dijo a sus papás lo que había pasado (Carolina y
Carlos). Ellos la regañaron pero no le pusieron condiciones.
La
familia y la pradera.
Parte
2.
Tiempo después la familia comenzó a hacer amigos,
Carlos consiguió un trabajo y Carolina cosía vestidos para vender. Una noche,
llegó un tornado a la casa de la familia, los animales hacían mucho ruido y
Carlos se dio cuenta, se levantó despertó a su familia y la llevó al refugio y
soltó a los animales y dejo que se fueran. Al siguiente día el establo estaba
destruido, la casa estaba llena de tierra, polvo y madera. Carolina, María,
Laura y Sarah limpiaban la casa, Carlos fue a su trabajo a avisar sobre el
tornado, decidieron vender su casa y mudarse al bosque (Red Wood Forest).
Pusieron un anuncio, esperaron a que alguien llegara a pedir informes para
comprarla. Después de 2 días de espera llegó una pareja de personas grandes que
dijeron que cuando ellos eran jóvenes habían estado viviendo ahí y que ahí se
habían casado, entonces querían revivir esos tiempos, Carlos comenzó arreglar
la casa, el establo y la bodega. Hablaron con sus amigos del pueblo. Ellos
trataban de convencerlos de que se quedaran, y lo estaban pensando, las
personas que iban a comprar la casa también lo estaban decidiendo. Todos
llegaron un punto de elección, la familia decidió que no se vendería y la
pareja citó a la familia para decirles que no iban a comprar la casa, la
familia dijo que no se iba a vender y se puso muy contenta, después siguieron
viviendo ahí.
Las burlas en la escuela continuaron, sin embargo
María y Laura comprendieron que había situaciones mucho más importantes,
decidieron ignorar los comentarios hirientes, y cómo sus compañeras observaban
que ya no producía en ellas molestia o dolor, con el tiempo las burlas también
desaparecieron. El tornado no sólo había sacudido la casa de María y de Laura,
en algún sentido, también su forma de percibir el mundo. Ellas eran otras.
E.O.A.
Inspirado en la serie de los 70s "La pequeña casa en la pradera".
https://www.guioteca.com/series-de-tv/el-terrible-final-de-la-pequena-casa-en-la-pradera-que-ocurrio-con-el-pueblo-de-walnut-grove/
miércoles, 13 de febrero de 2019
La vida en Marte.
La vida en Marte.
Hace algún tiempo había un niño el cual sentía una
gran curiosidad por el mundo que lo rodeaba, cuando fuera mayor su único deseo
era poder llegar a convertirse en un grandioso astronauta; al niño, cada noche
le encantaba salir al patio de su casa a mirar las estrellas, cada noche se
imaginaba como sería la vida en el espacio yendo de planeta en planeta.
Tiempo después aquel pequeño niño que soñaba con
ser un grandioso astronauta, finalmente ahora lo había logrado. Era un joven
muy inteligente y muy eficiente en su trabajo, por lo que cuando llegó el
momento en el cual tendría que realizar una expedición, no dudaron en incluir a
John en el proyecto más importante; para él era la oportunidad que tanto había
esperado para poder conocer el espacio y ver realizado el sueño de conocer
algunos otros datos sobre la luna y los demás planetas que ansiaba conocer.
Conforme pasaron los días, John fue preparándose
para el largo y extenuante viaje, era demasiada la información que pretendía
investigar y descubrir, eran tanto los años que había soñado con viajar al
espacio, que cuando se dio cuenta el día había llegado.
Una vez después de la cuenta regresiva el cohete al
fin despegó, mientras que los nervios lo recorrían de pies a cabeza, él estaba
muy emocionado, pero sin percatarse, el astronauta cambio accidentalmente el
curso del viaje, por lo que en lugar de llegar primero a la Luna como era el
plan, su viaje se prolongó y el cohete lo llevó hasta Marte.
John al ver el curso que tomaba su nave espacial,
se asustó, pero era demasiado tarde, no podía hacer nada al respecto, sólo
esperar y tratar de llegar con bien al planeta destinado.
Aunque toda su vida había soñado con poder viajar a
otros planetas, tenía muy claro que soñar era tan diferente a vivirlo, estaba
aterrado, no sabía con lo que se iba a encontrar, eran muchas sus dudas y ganas
de investigar cómo era el planeta, si en realidad había vida o no, pues eran
demasiadas especulaciones las que le rondaban en su cabeza.
Cuando al fin pudo aterrizar su nave en el planeta,
no dudo ni un momento en apresurarse para ponerse su equipo y poder salir lo
antes posible de la nave; mientras se aproximaba a llegar al planeta preparó sus
notas y revisó cuantas veces creyó necesario todo lo que había estudiado sobre
el planeta, le comía la curiosidad por empezar a comprobar todo lo estudiado.
John era un hombre muy cuidadoso, todos sus
trabajos de investigación eran extraordinarios, motivo por el cual sus jefes no
habían dudado ni un momento que él sería la persona indicada para encabezar
dicha expedición.
Al bajar de la nave su rostro se veía iluminado y
maravillado por los paisajes tan impresionantes que se encontraban frente a sus
ojos, no podía creer que al fin estaba cumpliendo uno de sus sueños: viajar a Marte.
Para John era demasiada la responsabilidad que
cargaba en sus hombros, sólo el pensar cuantas personas estaban trabajando
junto con él en este proyecto para descubrir si realmente había vida y si todo lo que se había especulado era real.
El panorama que se veía era hermoso, era un lugar
desértico, con unos matices rojizos, a la distancia podían verse destellos de
luces en el cielo, era un lugar misterioso; John pronto se apresuró para llegar
a la estación que estaba instalada desde hacía ya algunos años atrás.
Esta estación contaba con todo lo necesario para
poder vivir durante algunos meses, según se había planeado esta expedición.
Una vez instalado, no dudo en hacer largos
recorridos alrededor de la estación, pues al llegar se dio cuenta que había
marcas en la superficie de las rocas y quería investigar qué era lo que las
había causado; en alguna ocasión había escuchado una discusión sobre unos
fósiles de animales que al parecer habían encontrado unos colegas en otras expediciones,
también encontraron esqueletos de alienígenas y fósiles de dinosaurios, lo que
como es de esperarse a John lo tenían intrigado.
Los reportes de los otros científicos eran
impresionantes, tenían investigaciones muy interesantes, había tanto por
descubrir que John pasaba horas enteras haciendo sus anotaciones y haciendo
largas caminatas para conocer el territorio.
John soñaba con poder encontrarse con algún
extraterrestre, se imaginaba como sería, cuál sería la forma de comunicarse e
inclusive si sería posible la convivencia entre ellos, estaba impresionado con
los atardeceres que le tocaban cada día, los paisajes y lugares que había descubierto
eran indescriptibles.
Una tarde, estaba por terminar de hacer unas
anotaciones cuando de pronto llamó su atención, una silueta que se desplazaba a
lo lejos muy velozmente, por un momento sintió como su corazón se aceleró y empezó
a respirar muy rápido, cuando de pronto se dio cuenta que la silueta conforme
se aproximaba hacia él crecía cada vez más, atemorizado, de pronto se dio
cuenta que lo que él creía que podría ser un extraterrestre, sólo era un
torbellino de polvo que cada vez se aproximaba a él. John sabía que todo era
posible en un lugar tan inhóspito.
Al paso de los días, cuando menos se dio cuenta el
tiempo de investigación había llegado a su fin, a John no le quedó más remedio que
preparar todas sus investigaciones y estudios que había realizado y emprender
el viaje de regreso, lo más importante era que había logrado realizar uno de
sus sueños y que regresaba lleno de conocimientos y grandes logros para
investigaciones futuras.
D.O.I.
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